En un lugar de peregrinación, buscamos el anonimato para
encontrarnos solos con Dios, y poderle escuchar mejor. En este
sentido, este lugar nos gusta, es retirado, sencillo y oculto...
Sin embargo, no queremos aislamiento y aquí nos sentimos
acogidos sin distinción de personas, en un ambiente comunitario,
como en familia...
Esta es la Casa
Madre de las Hijas de la Caridad. Con ellas, con su historia,
que es la de sus fundadores y seguidores, nos sentimos vinculados.
Si ha visitado la capilla con nosotros, ya está introducido
en la historia de la familia. Pero le quedan otras cosas por descubrir.