Oración
de Juan Pablo II en la Capilla
¡Oh María, sin
pecado concebida!
ruega por nosotros que recurrimos a Ti.
¡Oh María, sin pecado concebida!
Ruega por nosotros que recurrimos a Ti. Ésta es, oh María,
la oración
que inspiraste a Santa Catalina Labouré en este mismo
lugar, hace ciento cincuenta años. Y esta invocación,
grabada ahora en la Medalla, la pronunciarán en adelante ¡tantos
fieles en el mundo entero!
[ … ]
¡Bendita tú eres
entre todas las mujeres!
Has sido íntimamente asociada
a toda la obra de nuestra Redención,
asociada a la Cruz
de nuestro Salvador: tu corazón fue traspasado junto
a su Corazón.
Y ahora, en la gloria de tu Hijo, no cesas de interceder por
nosotros, pobres pecadores. Velas por la Iglesia, de la que
eres la Madre. Velas por cada uno de tus hijos, y alcanzas
de Dios, para cada uno de nosotros, todas las gracias que simbolizan
los rayos de luz que emergen de tus manos abiertas, con la
sola condición de que nos atrevamos
a pedírtelas, de que nos acerquemos a Ti con la confianza,
la osadía, la sencillez
de un niño.
Y así, nos llevas sin cesar hacia
tu divino Hijo.
Juan Pablo II (1980)