¡ Oh Virgen Inmaculada,
Madre de Dios y Madre nuestra, con la más viva
confianza en tu poderosa intercesión tantas veces
manifestada por medio de tu Medalla, te suplicamos humildemente
de dignar alcanzarnos las gracias que pedimos por esta
novena !
pedir una gracia personal
¡ Oh Virgen de la Medalla Milagrosa
que apareció a
santa Catalina Labouré en la actitud de Mediadora
para el mundo entero y cada alma en particular, entregamos
en tus manos y confiamos a tu Corazón nuestras
súplicas! Dígnate presentarlas
a tu Dicino Hijo y conceder lo que pedimos si está conforme
a la Voluntad Divina y útil a nuestras almas.
Y
después de levantar hacia Dios tus manos suplicantes,
bájalos hacia nosotros y envuélvenos en los
rayos de tus gracias, iluminando nuestro espíritu,
purificando nuestro corazón, para que guiados por
ti, alcancemos algún día la eterna bienaventuranza.
Amén. |