
La Ascensión
Tu quinto gozo, oh Virgen, lo tuviste cuando tu Hijo subió al cielo. La gloria en que estaba envuelto te reveló más que nunca que aquel de quien eras la madre era tu propio Creador. Y al subir de esta manera a los cielos nos enseña el camino por el que el hombre sube a los palacios celestiales.
Por este gozo, oh María, intercede para que subamos al cielo, donde gozaremos contigo y tu Hijo, de la dicha eterna.

Las siete virtudes de María