
La huida a Egipto
¡Oh Madre mía, tan afligida, para escapar de la persecución de Herodes, tienes que partir a Egipto. Tiene que huir de los Hombres El que ha venido para salvarlos.! Entonces comprendes que ya empieza a realizarse la profecía de Simeón con este duro exilio, en el que, con José y el Niño Jesús, os vais a sentir extranjeros, sin dinero ni parientes y amigos.
Pero llevas con amor al Niño divino y de esta manera encuentras ligeras todas las penas.
Enseñanos a vivir aquí abajo como viajeros, sin apegarnos a los bienes que el mundo nos ofrece.
Oh María, obtenme la gracia de consolarte ofreciendo a tu Hijo un asilo en mi corazón.
Las siete virtudes de María