
El encuentro de Jesús camino del Calvario
Oh Madre mía, Madre tan afligida, cuando encontraste a tu amado Hijo, cargado con la cruz, camino del lugar de su suplicio, el incendio de amor que abrigaba tu corazón se transformó en océano de dolor.
¿Qué veías? A penas si podías reconocer su cara desfigurada. Pero vuestras miradas se encontraron. El Hijo miró a la Madre y la Madre miró a su Hijo.
Por muy cruel que fuera tu dolor al ver a Jesús expirar sobre la cruz, tu amor triunfó, no quisiste abandonarlo.
Procuremos seguir al Hijo y a la Madre, llevando nosotros también, la cruz que el Señor pone en nuestros hombros.
Oh María, obtenme la gracia de comprender que la cruz une mi alma a Dios .
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